Al
entrar al enorme teatro del show Blue Man Group, rápidamente
te darás cuenta que éste es un show fuera de lo común. Para
empezar, hay pantallas electrónicas felicitando a personas
por sus cumpleaños (¿cómo es posible que los productores
del show sepan quién cumple hoy?), empleados que te entregan
papel crepé para que envuelvas tus extremidades, y ponchos de
plástico, que, suertudos que somos, nos tocó usar al estar
sentados en la primera fila. La idea es proteger la ropa
bonita contra salpicaduras de pintura. Pero sombrero no te dan,
así que del cabello ni se diga...
El
mundo de Blue Man es, a primera vista, algo extraño. El
totalmente nuevo teatro es de diseño industrial, y el
escenario no parece contener nada de lo que se pueda hacer un
show. Pero eso sí, Blue Man ha arrasado con teatros tanto en
Nueva York como en Las Vegas y en otras ciudades del país, y
se ha convertido en todo un fenómeno de la cultura pop
estadounidense. Sin embargo, el mensaje y el show de Blue Man
no es limitado por el idioma: casi no hay diálogo en este
show, así que es ideal para las personas que no dominen el
inglés. Los mensajes culturales son evidentes y como siempre,
universales.
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